martes, octubre 13, 2009

UN LÍDER DEBE GUIAR, FORMAR, ENSEÑAR, MOTIVAR, CORREGIR, DIRIGIR, Y ANIMAR A SUS ESTUDIANTES

CURSO : EJERCICIO EFECTIVO DEL LIDERAZGO EN EL AULA/CLASE 08

Generalmente los profesores definen la satisfacción que sienten por su profesión en términos de su capacidad para servir a otros y en hacer una diferencia en la vida de sus estudiantes. Conciben el liderazgo como un esfuerzo colaborativo para unirse con otros docentes y promover el desarrollo y crecimiento profesional y el mejoramiento de los servicios educacionales. Hoy en día estos roles ofrecen oportunidades reales para impactar el cambio educativo sin dejar necesariamente el aula. Muchos docentes coinciden que los alumnos requieren estar en ambientes amistosos y de apoyo, lo cual conduce a crear una buena comunicación con los estudiantes. Dado que los alumnos no pueden leer nuestras mentes entonces debemos comunicar efectivamente nuestras claras expectativas, basadas en el respeto mutuo y la amabilidad. Crear dichos ambientes requiere integrar ciertos ingredientes tales como nuestro entorno, nuestro estilo de liderazgo, nuestros diarios procedimientos y nuestras relaciones con los estudiantes. Todos ellos son necesarios para evitar que el caos sea la regla.

Una de las preocupaciones de los docentes cuando ingresan al aula, especialmente cuando tienen poca experiencia en la profesión, se centra en la inseguridad que experimentan al no saber si tendrán éxito en manejar la clase.

Como líderes instruccionales, ellos deben guiar, formar, enseñar, motivar, corregir, dirigir y estimular a sus estudiantes, tarea incierta con las nuevas generaciones que ya no muestran el mismo entusiasmo y positiva curiosidad por formar parte de la escuela y su proceso vital de enseñanza-aprendizaje. Crear un ambiente de aula positivo y motivador puede ser la solución a estas preocupaciones, pues el solo hecho de que los profesores deban estar en control no puede significar que se mantengan fríos y distantes. Crear estos ambientes de aula amistosos y motivadores implica:1

* Ser proactivos
* Ser organizados,
* Estar bien preparados
* Comunicar efectivamente nuestros deseos y expectativas
* Entender que los estudiantes no pueden leer nuestras mentes
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(1) McDonald, Emma S. and Hershman, Dyan M. (2005). Classroom that Spark! Recharge and
revive your teaching. Inspiring Teachers Publishing, Inc. Garland, Texas.


* Tener un sentido positivo y no hiriente del humor
* Mantener una buena comunicación con los estudiantes.

Recordar siempre que cuando existe consistencia en la sala de clases la confianza se construye entre todos sus miembros. Cuando existe confianza, lo que sigue es el respeto. Cuando las cosas cambian día a día los estudiantes no saben que esperar y como resultado se comportan nerviosamente, difíciles de controlar y enfadados. Una buena gestión del aula toma tiempo y esfuerzo y requiere consistencia. Sin consistencia los comportamientos se rompen y el aprendizaje no se produce.2

El profesor como conductor
La capacidad de guiar de un profesor descansa en saber, en todo momento, qué está sucediendo en su sala de clases. Esto puede ser tan simple como dar una rápida mirada alrededor de la sala de vez en cuando. Mantener el “momentum” de la clase es lo que cuenta. Sin embargo, un docente experimentado sabe que lo que importa es que los alumnos perciban de que el profesor sabe – que está en control. Que sepan que él tiene la capacidad de inhibir un comportamiento inadecuado. Si las cosas van por el camino equivocado, entonces el profesor debe copar con la situación, adaptarse y seguir adelante, a pesar de las distracciones e interrupciones. Un ejemplo frecuente es la interrupción de un estudiante que ingresa tarde a la clase o el mal funcionamiento de la tecnología que se está usando.

Mantener el ritmo fluido de la clase también está relacionado con el momentum.

Mantenerse en control de la clase “sin salirse por la tangente”, o ser distraído por preguntas irrelevantes, o información que no es importante es lo que cuenta, especialmente cuando el profesor se distrae y deja abierto el tema que está tratando en clase y no regresa a el sino hasta muy tarde, confundiendo a sus estudiantes. También el ritmo de la clase puede arruinarse cuando el profesor no tiene un plan o un curso de acción y la clase parece saltar de un tópico a otro.3

En consecuencia, organizar la clase involucra crear un clima en que el profesor estimula a sus estudiantes a hacer el mejor trabajo posible y a entusiasmarlos con lo que están aprendiendo. Existen dos factores que son importantes para crear este clima motivacional: valor y esfuerzo. Para mantenerse motivados los estudiantes deben apreciar el valor del trabajo que están realizando al igual que el trabajo realizado por otros. En cuanto al esfuerzo, éste está unido al tiempo, la energía y creatividad que un estudiante utiliza para desarrollar el trabajo y el valor que dicho trabajo tiene.
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(2) McDonald, Emma S. and Hershman, Dyan M. (2005). Op. Cit.
(3) Kounin, Jacob S. (1970). Discipline and Group Management in Classrooms. Holt, Reinhardt and
Winston. New York.

Preguntas para la reflexión

¿Cómo se describiría usted a si mismo como un líder? ¿Qué tipo de reacciones, positivas o negativas, produce en sus estudiantes su estilo de liderazgo? ¿Cómo afecta lo anterior a sus relaciones con sus colegas y con los padres? ¿Porqué es tan importante crear un clima positivo dentro de la sala de clases? ¿Cuáles son las estrategias que usted ha desarrollado para construir este tipo de clima en su sala de clases? ¿Cuáles son otras estrategias que usted podría implementar para ayudar a fomentar un clima positivo? ¿Cuál es la diferencia según usted entre un curso bien disciplinado y otro que necesita mayor disciplina? ¿En cual categoría serían clasificados sus estudiantes? ¿Porqué? ¿Cómo ayudaría usted a sus estudiantes a mejorar su disciplina si no lo fueran actualmente?

Una sala de clases centrada en el aprendizaje

¿Cómo generar entusiasmo por el aprendizaje en el aula para que dure todo el calendario escolar? ¿Cómo construirlo? Una forma de lograrlo es generando una sala de clases centrada en el estudiante, donde se sientan confortables, asuman riesgos y sepan que están seguros de cualquiera agresión emocional, mental o física. Un lugar donde estudiantes y profesores trabajen juntos a través del proceso de enseñanza-aprendizaje. Una segunda forma consiste en involucrar directamente a los alumnos, para que sean participantes activos y no pasivos en el proceso de aprendizaje. A continuación se presenta una figura en forma de pirámide para apreciar el índice de retención promedio de un estudiante para diferentes estilos de enseñanza:4

Pirámide de la Enseñanza

Clase 5%
Lectura 10%
Audiovisual 20%
Demostración 30%
Discusión 50%
Haciéndolo 75%
Enseñando a otros 90%

(4) National Training Laboratories, Bethel, Maine.


¿Cuáles de los anteriores estilos son aprendizajes pasivos a través del escuchar u observar y cuáles fomentan el aprendizaje activo a través del hacer?

Guiar para mejorar

Mejorar significa cambiar en términos de tiempo y dirección. Tiene lugar cuando involucra a personas en analizar y comprender porqué ciertas acciones parecen funcionar y otras no. Un profesor con capacidad de liderazgo tiene la capacidad de guiar y direccionar este mejoramiento traduciéndolo en aprendizaje efectivo, tanto individual como grupalmente. El ambiente imperante en su sala de clase será de sinergia; una sensación de una comunidad de aprendizaje; entusiasmo por el aprendizaje; preocupación y respeto por la diversidad; un deseo evidente por recoger y analizar información para mejorar las estrategias de aprendizaje; y un compromiso con el mejoramiento continuo. Es él quien traduce los principios y objetivos educativos en conocimiento y habilidades y las transfiere a los estudiantes en el aula. En consecuencia, la efectividad es el “qué” del cambio mientras que el “mejoramiento” es el cómo.

Los docentes deben entender la importancia del rol que ellos juegan en influenciar la motivación de los estudiantes por aprender. Cualquiera sea el nivel de motivación que los estudiantes traigan a la clase sufrirá modificaciones, para peor o mejor, en función de lo que suceda en el aula. En este contexto, la importancia que los docentes le asignan a la enseñanza y al aprendizaje como las expectativas que tienen de sus estudiantes ejercerán una fuerte influencia en la motivación de los alumnos por aprender. Cuando el profesor demuestra en aula actitudes y expectativas positivas, las estrategias motivacionales centradas en el alumno conducen a mejores resultados académicos.

Es tarea de los docentes con capacidad de liderazgo el hacer de la sala de clases un lugar que motive en forma natural a los alumnos a aprender. Lo anterior se hace mucho más fácil cuando tanto los alumnos como los docentes trabajan en un ambiente donde el éxito académico y la motivación por aprender son objetivos esperados y recompensados. Esta es justamente una de las principales características de una escuela efectiva y puede cultivarse tanto en el hogar, en el
aula como a través de toda la escuela.

A continuación se indican 15 características de liderazgo. Seleccione solamente 10 características que usted considera como los rasgos más importantes de un buen liderazgo educacional y ordénelos en orden de importancia de 1 (más importante) a 10 (menos importante):5

· Tiene una visión declarada de lo que es la escuela y un plan para alcanzar
dicha visión.
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(5) Education World (2000). 15 leadership qualities.
http://www.educationworld.com/a_admin/TM/WS_leadership_qualities.shtml

· Ayuda a desarrollar las capacidades de liderazgos de otras personas.
· No tolera a los malos profesores.
· Ofrece amabilidad y congratulaciones que hacen una diferencia con el
personal y los alumnos.
· Es visible – sale de la oficina y es visto alrededor de toda la escuela.
· Conoce los nombres de los estudiantes y conversa con ellos en forma regular.
· Tiene sentido del humor.
· Muestra que está a cargo cuando se necesita hacerlo.
· Muestra que no esta a cargo solo de modo que otros se involucren en forma significativa.
· Es confiable y recto con los estudiantes y el personal.
· Es bueno en “política” como un diplomático.
· Establece metas claras, expectativas y estándares – para los estudiantes, personal y los padres.
· Desarrolla profesores fuertes, ayuda a cultivar buenas prácticas de enseñanza.
· Es un modelo de conducta para estudiantes y personal.
· Es un aislante – protege al personal de las distracciones que impiden enseñar a los estudiantes.
¿Qué es lo que hace a un buen líder? ¿Posee usted las características de líderazgo? ¿Cree usted que posee lo que se necesita para ser un buen líder?

CONDICIONES NECESARIAS PARA APOYAR Y SOSTENER A LOS PROFESORES EN POSICIONES DE LIDERAZGO

CURSO : EJERCICIO EFECTIVO DEL LIDERAZGO EN EL AULA/CLASE 09
La promoción de la innovación y el cambio en las organizaciones educacionales requiere de la existencia de variados tipos de liderazgos, los cuales pueden emerger indistintamente desde el equipo de gestión o la comunidad docente. Si los profesores no guían en la sala de clases, ¿entonces quién?. Dentro del aula ellos son quienes conducen a los alumnos al éxito educativo, permitiéndoles desarrollar sus proyectos de vida y proyectarse profesionalmente. Para maximizar el aprendizaje deben tomar en consideración las necesidades de los alumnos, sus diferencias y habilidades. El resultado final es la preparación del capital humano que el país necesita para su desarrollo, donde el mejoramiento de los niveles de escolaridad de los ciudadanos conduce a un mayor impacto en el bienestar de la sociedad.

En esta misma línea de pensamiento, la gestión curricular orientada a poner en marcha las innovaciones en la sala de clases encuentra su mejor expresión en profesores preparados para tomar decisiones en su implementación, buscar alianzas estratégicas para su instalación, consensuar apoyos para su ejecución y en asumir posiciones de liderazgo para su diseminación. Con estos objetivos en mente, los docentes buscan entregar lo mejor de si mismos y, de paso, obtener lo mejor de los demás a través de la creación de comunidades de aprendizaje donde existe voluntad para aprender, innovar y cambiar. Y las investigaciones muestran que los maestros sí son capaces de lograr dichos objetivos, específicamente cuando coinciden en mostrar que los resultados en la escuela se explican principalmente por la calidad de la preparación, planificación e instrucción en el aula; la creación de un clima positivo en la sala; y por la efectividad del liderazgo ejercido en la clase y en la organización.

Mejorar la calidad y equidad de la oferta educativa de nuestras escuelas requiere de que aquellas personas interesadas en trabajar en educación sean las mejores y las más capacitadas profesionalmente, que su enseñanza sea de excelencia y que se preocupen de todos los estudiantes. Pero los buenos profesores necesitan ser protegidos y apoyados por la organización educativa, por los organismos burocráticos centrales y por las políticas gubernamentales. Dichas políticas necesitan asegurar que los docentes trabajen en ambientes amistosos, que fortalezcan su eficacia y la de la escuela y que faciliten el éxito educativo.

Estos profesores efectivos son los que hacen la diferencia en la sala de clases, los que se atreven a innovar y enriquecer el currículum básico, no temen asumir riesgos y contribuyen significativamente al mejoramiento de los resultados educativos en sus escuelas.

Aún cuando las políticas salariales y condiciones de trabajo son señales claras y vitales de preocupación para los educadores, los estudios de campo señalan que los buenos profesores necesitan incentivos que van más allá de estas tradicionales demandas de la profesión, otorgando una gran importancia a la calidad de las relaciones con los estudiantes y sus propios colegas; en el apoyo que les brinden sus directivos; en los incentivos existentes para un desempeño de excelencia; y en las oportunidades que se les proporcionen para su propio desarrollo y perfeccionamiento profesional.1 Estas mismas investigaciones, ahora orientadas a identificar al cómo aprenden los estudiantes, entregan información sobre tres importantes conclusiones: (a) La primera indica que un importante porcentaje del aprendizaje estudiantil se atribuye al valor agregado que trae el alumno a la escuela, tales como sus habilidades, destrezas, actitudes y la experiencia familiar y de las comunidades que representan, todos ellos factores difíciles de influenciar por quienes elaboran las políticas educativas; (b) la segunda apunta a aquellas variables que son más fáciles de influenciar por las políticas públicas y tienen que ver con los profesores y la enseñanza. Estos últimos constituyen el factor que más influye en el aprendizaje de los alumnos, mostrando una directa relación entre la calidad del docente y los resultados logrados por los estudiantes; (c) y la tercera examina la relación entre el desempeño de los estudiantes en las pruebas estandarizadas y las credenciales, experiencia e indicadores de competencia profesional de los profesores, concluyendo que existe una relación positiva entre ambas variables.2

Preguntas para la reflexión

¿Cómo aúnan los docentes esfuerzos y voluntades para asumir la tarea de mejorar los aprendizajes de todos los estudiantes? ¿Cómo crean las condiciones para influenciar positivamente los resultados? ¿Qué hace a un buen profesor, a un docente efectivo, a un profesor exitoso?

Un docente efectivo

Muchas personas piensan que todo lo que se requiere para convertirse en un profesor efectivo está concentrado en el manejar los contenidos de su clase. En realidad conocer sus materias es sólo una parte del proceso instruccional.

Danielson (2007) encontró que los profesores efectivos requieren contar con:3

* Un conocimiento de los contenidos y de la pedagogía (saber de sus materias y de cómo enseñarla).
* Un conocimiento de los estudiantes (Saber cómo aprenden y se desarrollan sus estudiantes).
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(1) OECD (2005). Teachers matters: Attracting, Developing and Retaining Effective Teachers.
Overview. Paris, France. 13 p.
http://www.oecd.org/dataoecd/39/47/34990905.pdf
(2) OECD (2005). Op. Cit.
(3) Moore, Kenneth D. (2008). Effective Instructional Strategies: From theory to practice. Second Edition. SAGE. 464 p.

* La habilidad de seleccionar los objetivos instruccionales (fijar expectativas alcanzables).

* Un conocimiento de los recursos (saber ubicar los materiales y las personas que fortalezcan la instrucción).

* La habilidad de diseñar la evaluación de los estudiantes (diseñar evaluación apropriada y significativa).

Los buenos profesores deben crear y mantener un ambiente en que el aprendizaje pueda tener lugar. La preparación de dichos ambientes requieren habilidades como las siguientes:4

* Crear un ambiente de respeto y comunicación (relaciones comprensivas entre profesores y alumnos y también entre sus pares).

* Establecer una cultura de aprendizaje (crear ambientes en que se valora el aprendizaje y donde suceden experiencias significativas).

* Gestionar la sala de clases (manejar exitosamente los aprendizajes).

* Manejar el comportamiento de los estudiantes (responder eficazmente a conductas apropiadas e inapropiadas).
* Organizar el espacio físico (uso adecuado del espacio en el aula).

Es muy importante que los profesores desarrollen competencias en gestión pedagógica para que logren el éxito con todos sus estudiantes. También deben ser capaces de crear ambientes adecuados para el aprendizaje, con reglas y procedimientos claros de funcionamiento dentro del aula y, de paso, generar comunicaciones efectivas con los estudiantes, los padres y los directivos
escolares.

Las estrategias instruccionales deben ser orientadas a captar el interés de los alumnos de modo de motivarlos a aprender, en un contexto donde planifican y usan técnicas que:5

* Se comunican en forma clara y segura (usan con determinación sus habilidades para comunicarse por escrito).
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(4) Danielson, Charlotte (2007). Enhancing professional practice: A framework for teaching. 2nd
Edition. ASCD. Alexandria. 208 p.
(5) Danielson, Charlotte (2007). Op. Cit.

* Usan eficazmente las preguntas y guían la discusión (usan diferentes tipos de preguntas y respuestas).

* Involucran a sus estudiantes en los procesos de aprendizaje (todos participan activamente).

* Retroalimentan a los alumnos (entregan información de su progreso).

* Actúan con flexibilidad y sensibilidad (modifican tareas en base a la retroalimentación).

El accionar de la cultura escolar

Esta claro que todos los profesores cuentan con el potencial de constituirse en líderes educacionales. Sin embargo, en la práctica, muy pocos docentes logran desarrollarse en esa condición y las razones que lo explican son variadas. Algunas descansan en la justificación de que los términos liderazgo y liderazgo docente provocan confusión entre los educadores. Muchos se preguntan ¿cuál es la diferencia entre ser simplemente un profesor o ser un profesor líder?. Otras explicaciones culpan a la cultura de las escuelas, las cuales parecen resentir – y más específicamente resistir - el surgimiento y accionar de los liderazgos docentes.

Estas últimas explicaciones son más que preocupantes, pues aunque está más que claro que las organizaciones educativas estarían mejor si muchos profesores ejercieran su función educadora desde una posición de liderazgo, la cultura de la escuela ha desarrollado una actitud de desafección y generalmente poco amistosa hacia el accionar de los líderes educativos. Incluso muchos de los directivos limitan la independencia profesional de sus docentes, afectando la productividad y el compromiso de la escuela y, en último término, afectando la capacidad del profesor de realizar un trabajo de excelencia. Algunos van más allá y limitan su desarrollo profesional - acción de gran impacto en el enriquecimiento de la calidad de los conocimientos del profesor como del nivel de sus competencias pedagógicas - quizás inspirados en la creencia equivocada de que contar con mejores profesionales a su alrededor limitará la obediencia de los subordinados frente a su autoridad administrativa.

La consecuencia final es conocida. Al limitar el crecimiento profesional de sus docentes sepultan toda posibilidad de creación de liderazgo docente en el aula y, por extensión en la escuela, atributos fundamentales para mejorar los aprendizajes de sus estudiantes. Sin liderazgo no hay cambios ni innovaciones en la sala de clases y la organización se sumerge en la espiral de malos resultados en las pruebas estandarizadas nacionales. Peor aún, los mejores docentes dejarán la institución, aceptando otras opciones que les permiten desarrollarse ymostrar todo su talento profesional, dejando a las escuelas reducidas a un cuerpo docente que acepta el status quo y que carece de las ambiciones y desafíos para enfrentar las demandas de una sociedad que exige, cada vez con mayorinsistencia, una mejor calidad y excelencia en la formación de su capital humano.

Parece irónico que los directivos, docentes y apoderados tengan muy claro el valor que representa para los estudiantes el reconocimiento al buen desempeño escolar, coincidiendo en la práctica en la elaboración de un conjunto de formalismos, ceremonias y mecanismos para premiarlos y que van desde diplomas, medallas y otras distinciones, hasta la entrega de becas. Sin embargo, una sana política de reciprocidad aspiraría a la existencia de similares reconocimientos para los buenos docentes, situación difícil de encontrar en los sistemas educativos tanto en términos de ocurrencia como de oportunidad.

Si los directores o sus equipos de gestión consideran que el contar con profesores preparados para ejercer liderazgo en la sala de clases los relegará a una situación de simples administradores operativos, entonces la escuela definitivamente está
en graves problemas. Cuánta contradicción frente al conocimiento acumulado respecto a la influencia positiva de las escuelas efectivas sobre los resultados de los estudiantes. Sabemos que el profesor que asume posiciones de liderazgo en la sala de clases impacta fuertemente sobre el aprendizaje de sus estudiantes y, simultáneamente, sobre su propio crecimiento profesional. Cuando muchos lideran – sean estos directivos o docentes - ello conducirá a un mejoramiento de la calidad de las decisiones que afectan el clima de la organización, los ambientes de aprendizaje y la participación y el compromiso de todos para alcanzar los objetivos de la escuela. Cuando muchos lideran, la escuela definitivamente gana!6

Preguntas para la reflexión

¿Cómo caracterizaría la cultura de su escuela? ¿Responde a un clima de tensión, desconfianza, antagonismo u otros? ¿Le ha afectado personalmente dicho ambiente? ¿Cómo ha intentado enfrentar este problema? ¿Cómo se protege para que no lo afecte? ¿Cómo ha afectado su relación con sus directivos? ¿Con sus colegas? ¿Cómo afectará a la escuela esta situación si no se enfrenta? ¿A losresultados de los estudiantes?

Para hacer la diferencia en su escuela, ¿Qué significa para usted como educador el cambio? ¿De quién es la principal responsabilidad para impulsarlo, el director, los profesores, la comunidad escolar? ¿cuáles son las consideraciones claves que usted debe hacer para mejorar el aprendizaje de los estudiantes? ¿Cuál será su compromiso? ¿Cuáles son las estrategias que empleará? ¿Al implementar dichasestrategias qué cambios deberá enfrentar?
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(6) Ackerman, Richard H. and Mackenzie, Sarah V. (2007). Uncovering teacher leadership. Corwin
Press. 400 p.

La gran tarea de los educadores

Educar en un mundo complejo, globalizado, interdependiente, representa un inconmensurable desafío para la profesión docente. Ayudar a los estudiantes a aprender a usar sus mentes constituye una gran tarea y apela a sus mejores competencias, destrezas y habilidades profesionales. Probablemente muchas preguntas vendrán a sus mentes y confían en tener suficientes respuestas para responderlas. Entre ellas:

* ¿Cómo desarrollar en sus estudiantes mentes críticas y creativas y, durante el transcurso de dicho proceso, entregarles todos los contenidos de los planes y programas vigentes?.

* ¿Cómo cumplir con las expectativas de las pruebas estandarizadas implementadas por las autoridades educacionales nacionales, dadas las limitantes de tiempo del calendario escolar y las diversas necesidades de los estudiantes que atienden?.

* ¿Cómo diseñar el currículum y las estrategias de aprendizaje de modo de desarrollar en cada uno de sus estudiantes todos sus potenciales intelectuales, incluyendo la capacidad de resolver problemas?.

* ¿Cómo encontrar el espacio y el tiempo para prepararse profesionalmente en las complejidades de la enseñanza en los tiempos actuales?.

* ¿Cómo encontrar el tiempo suficiente para planificar efectivamente la enseñanza y el aprendizaje?.

Estas interrogantes requieren ser abordadas por docentes con disposición de liderar, de compromiso, de “creerse el cuento” que todos los estudiantes pueden aprender, independiente de todas las variables limitantes que nos entrega la literatura. Profesores dispuestos a asumir riesgos, a “jugársela” por cambiar el actual estado de cosas en el aula, a innovar con nuevas estrategias de enseñanza o en adoptar y/o copiar aquellas que sí funcionan e, idealmente, en utilizar buenas prácticas educativas para mejorar los resultados de sus estudiantes. Liderar inspira pasión y ésta implica compromiso, agita sentimientos de servicio y compromete los valores, apelando a lo mejor de cada persona.

Quizás cualquiera pueda enseñar pero sólo los maestros pueden hacer que muchas cosas interesantes y significativas sucedan en la sala de clases. En dicho proceso de enseñar y aprender, los profesores con condiciones de liderazgo actúan como catalizadores, consiguiendo los mejores resultados al involucrar a todos sus estudiantes.

EL LIDERAZGO COMO UNA ACCIÓN EFECTIVA PARA EJECUTAR EXITOSAMENTE LAS TAREAS EN EL AULA

CURSO : EJERCICIO EFECTIVO DEL LIDERAZGO EN EL AULA/CLASE 10 (Educadores 2.0)

En la actualidad, uno de los principales desafíos que enfrentan los profesores se encuentra en cómo satisfacer, de la mejor forma, las necesidades educativas de estudiantes con carencias y logros diversas. Ello se logra creando un ambiente afectivo en el aula, donde los alumnos se sientan cómodos, seguros y comprometidos con los aspectos positivos del aprendizaje, todo lo cual aumenta su participación activa en la clase. Los docentes animan a sus estudiantes a realizar sus mejores esfuerzos y a entusiasmarse con los contenidos que aprenden, apelando a dos factores motivacionales críticos: valor y esfuerzo. Para motivarse, los estudiantes deben estar conscientes del valor del trabajo que realizan y del trabajo que otros hacen. En cuanto al esfuerzo, este está unido al tiempo, a la energía y a la creatividad que ellos aplican para darle valor a su trabajo.

Las escuelas deben llevar a cabo su responsabilidad educadora en una forma proactiva y positiva si es que desean enfrentar con efectividad el aprendizaje de todos sus estudiantes, entregándoles las oportunidades que les permitirán obtener los logros esperados. Aquí es donde los profesores exitosos juegan un rol fundamental. Los docentes más efectivos crean un clima positivo para el aprendizaje, inspirando a sus estudiantes, siendo más innovadores en su práctica y diferenciando entre los alumnos de acuerdo a sus habilidades e intereses cuando corresponde. De esta manera, estos últimos tienen un mayor control y compromiso con sus aprendizajes y mayores oportunidades de éxito.

Profesores exitosos

Los profesores representan el corazón de la educación y la evidencia demuestra que éstos importan mucho más en el aprendizaje de los estudiantes que cualquiera otra cosa dentro de la escuela y que su contribución individual varía ampliamente de uno a otro.

Las fallas del sistema para dimensionar el real impacto de los profesores con condiciones de liderazgo en los resultados de sus estudiantes ha afectado no sólo el desempeño exitoso del sistema, sino también los resultados positivos de quienes representan el centro de preocupación del sistema – sus estudiantes.

Generalmente aquellos docentes considerados entre los más efectivos no reciben el reconocimiento que se merecen, tanto de sus pares como de las propias instituciones a las cuales pertenecen. Sus contribuciones al mejoramiento educativo son difícilmente compartidas por la práctica docente y tampoco disfrutan de los beneficios de sus propios éxitos. Lo anterior constituye una increíble ironía pues los maestros sí hacen la diferencia en la sala de clases.

Investigaciones recientes muestran que los mejores profesores no son necesariamente aquellos con mayor experiencia sino los que muestran mayor entusiasmo por lo que hacen; también altas expectativas por el éxito de todos sus estudiantes; relaciones positivas; alta motivación; y compromiso y capacidad de adaptación a los cambios. Gracias a la adecuada combinación de un buen manejo de su especialidad y de la práctica educativa, junto al valioso apoyo prestado a las necesidades individuales de cada alumno, estos docentes se focalizan en construir autoestima, desarrollar confianzas y mantener el respeto en el aula.

Para ser efectivos, los docentes deben conectarse con los estudiantes con calidez, respeto y confianza. Para las escuelas es importante hacer que los alumnos se sientan seguros y valorados, de modo de enfrentar con éxito los desafíos sociales e intelectuales y explorar nuevas ideas. Involucrar a los estudiantes en la clase les proporciona un sentido de pertenencia con su propio aprendizaje. Una vez adentro ellos crean sus propios ambientes de clases a través de la interacción con el profesor y con otros compañeros. Si a los alumnos se les proporciona la oportunidad de responsabilizarse de su propio aprendizaje, entonces se beneficiaran mucho más de las lecciones y de sus subsecuentes tareas para la casa.

No todos los alumnos realizan las tareas con el mismo entusiasmo y motivación ni tampoco aprovechan la ayuda y apoyo que reciben de sus docentes y compañeros de aula. Hacer sus tareas satisfactoriamente es una de las habilidades más importantes que los alumnos deben aprender. Hacer su trabajo proporciona a los estudiantes la oportunidad de desarrollar y practicar sus capacidades y revisar las materias e ideas que han aprendido. Más aún, a pesar de la habilidad propia del alumno o su experiencia previa con las tareas para la casa, la cantidad de tiempo que éste le dedica aumenta sus posibilidades de mejores logros educativos, incrementando también su comprensión de las materias y los hábitos de estudio.

Es aquí cuando importan las estrategias de aprendizaje empleadas por los profesores y los estilos de aprendizaje de los alumnos. El manejo y conocimiento de ambas situaciones por parte de los docentes constituyen un aporte significativo al mejoramiento de los resultados tanto en la sala de clases como en la escuela.

El clima motivacional generado por el profesor ayuda a que los alumnos trabajen con tranquilidad para enfrentar las tareas escolares, buscando que es lo que importa realizar en clases para satisfacer al maestro, las recompensas por hacer un buen trabajo o lo contrario por no cumplir con sus expectativas. La motivación es una necesidad y busca posicionar el aprendizaje, de modo que se constituya en un proceso continuo, interesante, atractivo y orientado al mejoramiento. El crear este clima positivo requiere tiempo y la colaboración de los estudiantes, quienes deben demostrar su interés por aprender para lograr los efectos deseados.

Preguntas para reflexionar

¿Saluda con entusiasmo a sus estudiantes cuando inicia sus clases? ¿Les otorga tiempo inicial para compartir ideas, eventos o experiencias de la jornada escolar?

¿Focaliza su atención en las cosas positivas de sus estudiantes? ¿Promueve el respeto recíproco con sus alumnos? ¿Promueve la confianza y la autoestima entre cada uno de los estudiantes en el aula?

Tareas para la casa

La literatura es abundante en consejos de experimentados profesores para asignar exitosamente tareas para realizar en la casa, entre ellos:1

* Cuando los docentes asignan tareas deben preguntarse que esperan que ganen sus estudiantes de esta experiencia. Lo importante es no recurrir a ella sólo para mantenerlos ocupados o, quizás, para terminar de “pasar materias” que no lograron desarrollar en clases. Cualquiera sea la situación, las tareas pierden su brillo y los alumnos no ganarán nada de dicha experiencia pues carece de creatividad. Enviarlos a casa con “más de lo mismo” es perderse la oportunidad de involucrarlos en un aprendizaje más efectivo.

Cuando llevan a la casa tareas que implican conceptos que pueden relacionar con experiencias o situaciones de la vida real, entonces pueden pensar y establecer relaciones que posteriormente pueden conversar con sus compañeros y su profesor.

* El profesor es un elemento decisivo en la sala de clases. Cuando se toma el tiempo y esfuerzo para asegurar la efectividad de las tareas para la casa, logra desarrollar con éxito en sus estudiantes habilidades que les ayudan para estudiar en forma independiente y lograr sus metas académicas. Paralelamente, ellos refuerzan los conocimientos entregados en clases y enriquecen el proceso de enseñanza-aprendizaje.

* Las tareas son un componente integral del aprendizaje porque enseñan responsabilidad e independencia. Estas debieran ser claras y concisas, creativas y que no impliquen un gran volumen de trabajo, pues pudieran hacer pensar al estudiante que se trata de un castigo más que un apoyo a su aprendizaje.

* Muchas veces los estudiantes ven el trabajo para la casa como exigente y difícil de modo que ellos le temen y lo evitan todo lo que pueden dentro del margen de sus posibilidades. Ello puede remediarse si el profesor es lo suficientemente creativo y puede motivarlos lo suficiente. Siga la recomendación “sea rápido en los elogios pero lento en la crítica”. Premie a aquellos que han hecho un buen trabajo y destáquelos en la clase.
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(1) Helium (2009). Teachers’ tips for successful homework assignments.
http://www.helium.com/knowledge/92082-teachers-tips-for-successful-homework-assignments


Jamás personalice o le quite méritos a un trabajo inadecuado, pues provocará rechazo y dañará la autoestima de sus estudiantes, colocándolos a la defensiva para próximas tareas. Simplemente estimúlelos para hacerlo mejor la próxima vez.

* El propósito principal de las tareas para la casa es entregar a los estudiantes un trabajo que puedan realizar solos, sin la ayuda del profesor. Aprenderán a trabajar en forma independiente aún cuando el maestro no se encuentre presente. Los buenos profesores saben como preparar y asignar buenas tareas y también saben como convencer a sus alumnos del valor educativo de éstas y, simultáneamente, mantenerlos interesados en el proceso educativo.

Una atmósfera que motiva al aprendizaje

Los profesores que logran motivar con éxito a sus estudiantes para realizar sus trabajos y que asignan tareas que los entusiasman y contribuyen a reforzar sus aprendizajes, comparten características comunes. Entre algunas de ellas pueden indicarse:2

(1) Un buen sentido de humor: Ello ayuda a constituirse en un profesor exitoso, logrando hacer la clase más grata para los estudiantes, mejorando su asistencia y manteniéndolos atentos a la presentación y posterior discusión. Mejor aún, dicho buen sentido de humor trasmite la alegría de vivir y lo convierte en una mejor persona, claramente importante en una carrera profesional cuyo desarrollo será muy estresante.

(2) Una actitud positiva: Constituye un gran logro en la vida. Un profesor verá muchos cambios inesperados y situaciones no previstas en su carrera como docente. Una actitud positiva le ayudará a enfrentar en un mejor espíritu y de la mejor manera estas situaciones. Con esta actitud positiva las contrariedades de una profesión de por sí complicada no afectará negativamente su quehacer en la sala de clases y su relación con sus estudiantes.

(3) Altas expectativas: Un profesor efectivo debe tener altas expectativas. Debe esforzarse por elevar las vallas de sus estudiantes, teniendo siempre en consideración que cuando se trabaja pensando en el menor esfuerzo lo que se obtiene a cambio es un trabajo de inferior calidad. Un docente exitoso debe siempre confiar que sus estudiantes pueden lograrlo, haciéndoles sentir que cree en ellos y, a través de esta actitud, fortalecer su autoestima. Sus altas expectativas tendrán un impacto directo en los resultados de los estudiantes, ayudándolos positivamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
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(2) Kelly, Melissa (2000). Top 6 Keys to Being a Successful Teacher. About.com: Secondary
Education.
http://712educators.about.com/od/teachingstrategies/tp/sixkeys.htm


(4) Consistencia: Cuando se crea una atmósfera de aprendizaje positiva los alumnos saben cada día que esperar de su profesor. La consistencia en el actuar crea un ambiente seguro para los estudiantes pues tendrán mejores oportunidades para lograr buenos resultados de aprendizaje. A ningún alumno le gusta desempeñarse en un ambiente en que las reglas cambian constantemente.

(5) Imparcialidad: Un profesor imparcial trata a todos sus estudiantes de la misma manera frente a una misma situación.

(6) Flexibilidad: Uno de los principios de la enseñanza es que todo se encuentra en un estado de constante cambio. Interrupciones y desórdenes son generalmente la norma y muy pocos días constituyen lo que se llamaría un típico día de clases. En consecuencia, una actitud flexible no es sólo importante para bajar sus niveles de estrés si no también para sus estudiantes, quienes esperan que su profesor asumirá su responsabilidad y tomará el control de cualquier situación que afecte a su curso.

Mejorando la efectividad de la enseñanza

A continuación se describen algunos principios que han sido probados en cuanto a mejorar las estrategias de enseñanza-aprendizaje en el aula:3

- Aproveche el momento: La enseñanza es más efectiva cuando entrega una rápida respuesta a las necesidades planteadas por el alumno. Satisfaga de inmediato la necesidad por información y continúe más tarde agregando más materia a su proceso de enseñanza.

- Involucre al estudiante en la planificación: Solamente presentarle información no asegura aprendizaje. Se requiere ayudarlo a desarrollar objetivos logrables. Sin importar las estrategias de enseñanza que escoja, el proporcionar al alumno la oportunidad de ensayar sus ideas, asumir riesgos y ser creativo ayudará a promover el aprendizaje.

- Comience con lo que el estudiante sabe: Se dará cuenta que el aprendizaje progresa más rápido cuando se construye sobre lo que el estudiante ya conoce.

- Muévase de lo simple a lo complejo: El alumno encontrará que el aprendizaje es más satisfactorio si tiene la oportunidad de dominar primero los conceptos simples y luego los aplica a casos más complejos. Sin embargo, tenga siempre presente que lo que puede parecer simple para un estudiante puede ser complejo para otro.
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(3) HCC. Enhancing your teaching effectiveness. Hawaii.
http://honolulu.hawaii.edu/intranet/committees/FacDevCom/guidebk/teachtip/enhance.htm

-Informe a sus alumnos de sus progresos: Aprender se hace más fácil cuando los estudiantes están conscientes de su progreso. Una retroalimentación positiva puede motivarlos a mayores desafíos y esfuerzos porque hace aparecer las metas como fáciles de lograr.

- Recompense los aprendizajes esperados con elogios: Premiar los resultados o conductas esperadas mejora las posibilidades de que los alumnos retengan las materias. Reasegurándoles que ellos han aprendido las materias o técnicas esperadas puede ayudarlos a perfeccionarlas.

Preguntas para la reflexión

¿Cuáles son las dificultades que afectan el aprendizaje de sus alumnos?
Estas dificultades
¿corresponden a factores internos, externos u organizacionales? ¿Se toma el tiempo para compartir con ellos algo que es importante para usted?